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jueves, 12 de julio de 2012

On/Off (sobre paradojas,dualidades,budismo, y bifurcaciones)


¿Si me obligan a elegir por qué el trae 2 opciones? Hemos sido programados para tomadores de decisiones y, sin embargo, se nos oculta el 99% del menú.

Occidente atrapado en su propia realidad

Históricamente la cultura occidental ha alimentado a un enemigo que, tomando en cuenta la naturaleza de este pulso cultural, se presenta como algo esencialmente ineludible –pues está ligado a lo más profundo de su naturaleza. Me refiero a la bifurcación absoluta, a la franca dualidad como herramienta fundamental para decodificar la realidad: On/Off, Sí/No (el dualismo cartesiano).

Más allá de otros muchos vicios que la filosofía de Occidente ha manifestado (por ejemplo el materialismo), parece que esta dualidad absolutista es lo que en realidad le ha llevado a consagrarse como un pensamiento encerrado –como un vertiginoso loop que recuerda a las rondas circulares que hipnóticamente lleva a cabo un felino dentro de una jaula. Algo es o no es, fui o no fui, soy soltero o casado, me gusta o no me gusta la música pop, tienes o no tienes la razón, algo es verdad o es mentira, etc.

Llevando esta premisa un paso más allá, no se puede concebir la existencia de algo si no logro ubicar su opuesto diametral –y aquí podemos remitirnos a la dialéctica de Hegel, toda tesis ‘debe’ tener una antítesis, y esta relación confluye en una síntesis que a la vez representará la tesis de algo más y por ende estará obligada a tener su propia antítesis (y así sucesivamente viviremos loopeados hasta el infinito).

Este modelo de interpretación nos acorrala mediante una bifurcación omnipresente, lo cual nos obliga a estar permanentemente decidiendo (sin importar que la mayoría de nuestras decisiones sean libertades simuladas, pues evidentemente hay cartografías culturalmente impuestas, diseñadas para tratar de evitar que nuestras decisiones vayan más allá sobre ellas).

El código binario y la obligación de elegir en Internet

Entendiblemente cuando llegó el momento de desarrollar un código para generar nuevos planos de realidad, esta filosofía dualista fue desdoblada en el código binario (el mismo que ahora rige nuestra vida digital). En lugar de surfear la data sobre una exquisita lasagna de posibilidades desarrollamos, para relacionarnos con ella, un medio fundamentado en 0’s y 1’s –lo cual representa de algún modo la quintaesencia de la filosofía del On/Off.



Pero más allá de ese esqueleto binario, a partir del cual quizá podríamos haber desarrollado un medio esencialmente ‘posibilista’, lo cierto es que las computadoras, y en consecuencia la Red, tienden a predisponernos a estar permanentemente eligiendo. Y aquí me gustaría retomar el tercer capítulo (Choice) del libro Program or Be Programmed, el manual de emancipación digital escrito por Douglas Rushkoff y al cual nos hemos referido durante múltiples ocasiones en Pijama Surf. En este caso el tercer ‘mandamiento’ de este decálogo es: “Siempre podrás elegir ninguna de las opciones anteriormente mencionadas”, sobre lo que Rushkoff desarrolla: “En el plano digital todo se resume a decisiones. El medio esta en sí orientado a lo discrecional. Y esto constantemente deja fuera cosas que no elegimos notar o documentar, y nos obliga a decidir incluso cuando no hay necesidad de hacerlo”.

Para avanzar a cualquier etapa del plano digital, desde prender o apagar una computadora, decidir si quieres o no salvar un archivo, comprar o no un libro, o contestar-declinar una llamada, debes elegir entre el menú binario. Esto refuerza nuestra programación sobre tener que decidir, entre un espectro limitado y pre-configurado por alguien más (sea un programador, un ley científica, un dios tentativo, etc.), el rumbo de nuestra realidad.




Además, al enfrentarnos permanentemente a esta bifurcación, eligiendo una de las dos opciones, entonces generamos patrones de comportamiento (intereses, estilos de vida, horarios, ubicaciones geográficas) fácilmente detectables, y que pueden ser procesados por simples algoritmos para hacernos predecibles –y aquí nos remitimos una vez más a la ilusión de la libertad que nos plantea el consumismo: tú crees que eres distinto o que estás forjando una identidad propia al elegir entre una u otra marca, entre este o aquel modelo, pero en realidad se trata del mismo menú.

Entonces, de acuerdo a lo que concluye Rushkoff, hay que estar alerta sobre cómo influye este modelo digital plagado de decisiones, miles de puntos sucesivos en donde el usuario debe hacer una elección; posteriormente hay que tratar de entenderlo y observar cómo afecta nuestra forma de vida, e inclusive nuestros mecanismos cognitivos: la tendencia apunta a programarnos para tomar decisiones que simulan una libertad total pero que en realidad es un menú acotado (recordemos que entre el sí y el no, existen, literalmente, millones de posibilidades).

Cuántica y budismo (con el gato de Schrödinger como mascota favorita) VS Dualismo

Con el surgimiento de la vertiente cuántica en la ciencia, cuyos fundamentos técnicos ignoro pero a la vez creo que con su esencia podemos relacionarnos de una forma casi intuitiva, el viejo sendero de la omnipresencia bifurcada sufre una especie de catártica implosión y revela, como la flor cuando florece, el alma universal como algo sustentado en infinitas posibilidades y no en determinaciones racionales. Es decir, el universo resuena con el ‘tal vez’ y no con el sí/no.

De acuerdo con el maestro Robert Anton Wilson (una de las mentes predilectas en la realidad Pijama Surf), nos programamos semánticamente desde hace miles de años a tributar esta bifurcación. Sin embargo, a diferencia de Oriente, que hace más de 2500 años fue capaz de liberarse (de la mano del budismo) mediante una especie de relativismo sagrado, en Occidente decidimos rendirle culto al modelo realista/excluyente, adoptando filosofías cuya naturaleza dependen de él. Al cambiar el ‘algo es o no es’ por el ‘algo puede o no ser’ (pero independientemente de ello, la simple posibilidad de que sea ya le hace sagrado), Oriente hackeó el loop.

En este modelo solo hay dos posibilidades. Por lo tanto tiene que ser derecha o izquierda, verdadero o falso. Y es terriblemente shockeante cuando descubrimos algo que Oriente descubrió hace 2,500 años, y que la ciencia moderna recien descubrió en el siglo XX; me refiero a que una gran porción del universo depende de los ‘quizás’, y que existen muy pocas cosas que podemos definir en términos de si’s y no’s. Puede reducirlo todo si estas sentado discutiendo sobre filosofía abstracta, pero cuando estas lidiando con el mundo real es muy difícil forzarlo a embonar con el Si/No. Los que son muy buenos para esto son los gobiernos totalitarios, y lo ejercitan al disparar a cualquiera que se guíe por los ‘quizás’ […] También encontraremos que la mayoría de las religiones se basan en este modelo y son las que curiosamente han ido a guerra cada vez que tienen la oportunidad.

Y en alusión a la película Matrix (1999), no puedo dejar de preguntarme por qué Morpheus solo da dos opciones a Neo (la píldora roja o la azul) –y supuestamente la roja es la puerta de salida de la matriz. Pero al igual que la única salida posible de un laberinto no es la entrada (o salida), sino el centro, la única posibilidad de que Neo se liberase en realidad estaba en quedarse callado ante la bifurcación que se le presentaba (el silencio como ángel liberador), o tal vez incluso elegir combinar las dos o, por qué no, devorar una de las manos de Morpheus. En este sentido si bien Matrix me parece una película loable, que introdujo en millones de personas una cierta inquietud por salir de la caverna platónica, también creo que el pulso de su narrativa no logró emanciparse (quizá como el preso que ayuda a otros a saltar la barda pero que al final no logra consumar su propio escape). 









Actualmente cada vez más físicos apoyan un modelo que plantea la coexistencia entre infinito de universos. De esta interpretación emergen dos posturas. La primera afirma que a partir de un mar de universos posibles, existe uno que se colapsa (siendo precisamente el que percibimos durante un instante determinado) mientras que el resto representa la infinidad de posibilidades que pudieron concretarse. La segunda postura apuesta a que todas las posibilidades se concretan simultáneamente, solo que se manifiestan en distintas regiones del súper-espacio. Pero cualquiera de estas opciones toma en cuenta a la posibilidad como la unidad máxima de la materia prima universal. Y aquí surge la famosa paradoja del Gato de Schrödinger, quien probó que en el reino de la cuántica puedes afirmar que un gato está vivo y al mismo tiempo está muerto (siendo ambas afirmaciones verdaderas de manera simultánea). Lo cual contradice flagrantemente la lógica tradicional.

Por cierto, creo que un aspecto interesante de este fenómeno psicocultural tiene que ver con la comodidad. Y es que si bien el dualismo cartesiano es conflictivo, y esencialmente tajante, también se encuentra amoldado al sistema racional que utilizamos para mediar la realidad. Y por eso en cuanto se comienzan a contemplar infinitas posibilidades en cada pixel de nuestra existencia, el proceso puede ser angustiante: la seguridad del tradicional On/Off nos abandona y esa sensación podría desquiciarnos. Pero por otro lado parece que la única salida de la prisión es utilizando los propios barrotes. Es decir, a través de la razón podemos emanciparnos de la dualidad cartesiana. Aquí entran en escena unos apasionantes elementos: las paradojas.

Entre koans y paradojas

Dentro del pensamiento occidental existen unos seres maravillosos, o tal vez sean instantes y no entidades, que conocemos como paradojas. Básicamente se trata de espontáneos cortoscircuitos que aparecen para interrumpir la linealidad racional –como una suerte de exquisitas micro-pruebas que evidencian los límites de la lógica (por ejemplo la frase ‘todo lo que digo es mentira’). En el momento que logras hacer converger dos líneas de pensamiento que, en lugar de sucederse racionalmente, colisionan y se contradicen, aun siendo ambas válidas, entonces estás generando una pequeña grieta en la matriz.

En cuanto al pensamiento oriental, que en algún momento optó por modelos circulares o cíclicos en lugar de lineales, que hasta cierto punto privilegió la esencia femenina al momento de establecer su estructura, y cuya naturaleza no esta diseñada para perseguir la hegemonía, las paradojas tienen un equivalente mucho menos disruptivo (pues fluyen en forma orgánica con el caudal interpretativo). Un precioso ejemplo de lo anterior son los koans.



Técnicamente los koans son afirmaciones o interrogantes diseñadas para, envueltos en una poética estética, generar una ‘gran duda’ que permita al individuo ‘desloopearse’ –en otras palabras alcanzar el centro de su propio laberinto, para de ahí propulsarse a la unidad perfecta (lo que popularmente se conoce como iluminación). Literalmente este término significa ‘caso público’, y en la práctica se emplea por maestros para medir la evolución de sus alumnos (sobre todo entre aquellos dedicados al Zen).

Siendo occidentales un koan nos obliga a ubicarnos en una perspectiva relativista, o mejor dicho cuántica, ya que están configurados para no depender de una sola respuesta o interpretación. Cuando un koan expresa una pregunta esta tiene tiene infinitas respuestas (pues dependen de las circunstancias que definen la realidad del alumno o de aquel que intenta responderla). Esto nos remite nuevamente a la esencia de tradiciones como el budismo o el taoísmo, en las que la realidad se define simplemente como el aquí y el ahora de la persona en cuestión. En síntesis, la respuesta a un koan debe florecer a partir del contexto específico en el que te encuentras pues no existe una respuesta ‘cierta’ de manera general.

Cuando dos manos aplauden se produce un sonido. ¿Cuál es el sonido de una sola mano?

¿Tiene también un perro naturaleza búdica?

Conclusión

Plantear una conclusión exclusiva para este texto equivaldría a aceptar que no entendí nada de lo que acabo de escribir (lo cual tampoco descarto). Pero evidentemente no puede haber solo una conclusión, ni dos, ni seis, sino que cada quien extraerá de él lo que más beneficie su propia secuencia de universos colapsados (para emplear un poco-ortodoxo slang cuántico).

En cambio, lo que puedo compartirte desde mi experiencia personal es que haber destapado la posibilidad de que el universo esté entretejido a partir de posibilidades, ha sido una de las experiencias más estimulantes con las que me he encontrado: el mapa no es el territorio. Por lo tanto la única brújula posible para navegar el multiverso es la congruencia, pues a través de ella nosotros mismos generamos una continuidad narrativa y no dejamos esa labor, la más maravillosa que nos fue dada, a un sistema particular de pensamiento.

Y si bien por momentos me resulta un tanto angustiante no tener un par de cómodas muletas (sí/no) para transitar el camino universal, lo cierto es que también me ha dado una enorme tranquilidad confirmar que jamás ha existido una respuesta exclusiva a cualquiera de las interrogantes existenciales que me he planteado, que jamás he cometido un error o un acierto, y que no soy algo o alguien (pero que tampoco por ello dejo de serlo).

Bienvenidos seamos todos al infinito reino del ‘quizá’.

sábado, 7 de julio de 2012

¿Existe El Dandismo Hoy?



Se destaca al dandismo como un paradigma de elegancia, saber estar, clase, porte, estilo y buenas maneras. Fue creado por un grupo elitista, en torno al siglo XIX, como un estilo de vida y una serie de normas de conductas sociales y morales, que debían cumplir de forma rígida. 




El dandismo fue la contraposición al Club Macaroni en Inglaterra, creado en 1760 por un grupo de jóvenes aristócratas al volver de Italia. Practicaban un estilo de vestir extravagante, cargándose de encajes, puntillas y bordados con hilos de oro, además de llevar pelucas y tacones.

Un dandi era un hombre que se consideraba elegante y refinado, que prestaba mucha atención a su atuendo y a la moda y era una persona educada y cultivada. El movimiento dandi fue una doctrina de la elegancia, la finura y la originalidad. Su estilo afectaba principalmente al lenguaje y la vestimenta.


Oscar Wilde


Pero lo que conocíamos como dandi tiene ahora otro significado. Ya no se refiere a personajes elegantes o excéntricos, podemos distinguirlos como personas que convirtieron su vida en parte de su obra y que se apartaron de las tendencias más generalizadas para alcanzar el refinamiento.

Los movimientos de vanguardia del siglo XX contribuyeron a una reconstrucción de la idea del artista y del dandy. Este concepto traspasó los límites de la llamada alta cultura, para introducirse en la ficción, creando la imagen del hombre atractivo, seductor y cortés, de la mano de estrellas del cine o la música.

En el arte, encontramos el dandismo brummelliano, que confiere a los objetos un valor que excede a su funcionalidad, aproximándolas a la idea de arte, y el artista se convierte en su propio anuncio publicitario. Otra corriente es el dandismo wildeano que se inspira en el propósito de Wilde, de convertirse en obra de arte creando su propio personaje.






Fragmentos sobre el dandismo.



Según Oscar Wilde, uno debería o ser una obra de arte o llevar una puesta. Hoy en día, la elegancia del dandi es la última rebeldía contra la vulgaridad moderna.

Sin duda vivimos en una época de nihilismo suave: “nada es cierto, nada importa y la belleza no existe”. Empero, la mayoría de la gente no desespera y se suicida por ello; sencillamente pasa del asunto. Sin embargo, existen unos pocos hombres elevados que deciden rebelarse contra la vulgaridad de su época y contra la falta de cánones estéticos: los dandis. Estos son los aristócratas de nuestro tiempo, porque el dandismo, lejos de ser un vulgar y simple culto de sí mismo, como lo creen los bobos, es un culto a la belleza y a los valores más elevados.

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La falta de un canon estético no ha liberado a los artistas. Lejos de ello, ha hecho que todos se parezcan y se limiten hasta la saciedad: ahora todos hacen parte de una vanguardia, convirtiendo la vanguardia en el establecimiento. El dandi es superior a los cándidos artistas de hoy porque sabe que la verdadera vanguardia está en rechazar lo establecido: es decir, la vulgaridad (vanguardia) actual.

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El dandi está a la vanguardia porque es reaccionario.

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El dandi es el cínico más elevado de nuestro tiempo. Si Diógenes se meaba en el ágora, el dandi anda elegante y exquisitamente vestido por ésta, en una época en la que todo el mundo viste como proletario.

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“Occidente está agotado porque ha perdido su matriz axiológica: la religión.”

No hay bofetada más grande a nuestra época que el rechazo sutil y consciente de la vulgaridad moderna. El hombre elegante es una crítica profunda y viviente de nuestro tiempo. Un par de accesorios de un dandi pueden ser más corrosivos que veinte libros.

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“El hombre elegante es una crítica profunda y viviente de nuestro tiempo.”

Nada más tonto y cándido que rebelarse creando objetos feos. Eso sólo tiene sentido en épocas en las que la belleza impera majestuosamente. Por esa razón todos los artistas que hoy posan de rebeldes por ser o crear objetos feos son unos imbéciles. La rebeldía auténtica hoy es la de crear objetos de inconmensurable belleza (así nadie sea capaz de admirarla).

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“El dandi es el cínico más elevado de nuestro tiempo.”

El dandi es superior a cualquier forma de vulgar rebeldía por ser él mismo el objeto y el sujeto de la belleza.

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Los hombres vulgares anhelan desembarazarse de la elegancia cada vez que pueden. El dandi anhela nunca quitársela de encima. Lo que es más, el dandi quiere ser uno con la elegancia. Quiere identificarse plenamente con la belleza. El dandi es uno de los últimos verdaderos artistas de Occidente.

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“Hoy todos los artistas hacen parte de una vanguardia, convirtiendo la vanguardia en el establecimiento.”

El hombre moderno condena al dandi por su frivolidad, ignorando que en una época en la que todo el mundo se siente muy inteligente, la única inteligencia, el único sentido crítico, es el de aparentar ser frívolo.

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Ser un dandi en el siglo XIX requería de cierto valor. Era una rebeldía contra la vulgaridad cada vez más imperante de la época y una manera de demostrar su fuerte individualidad (sin duda, herencia del romanticismo). Sin embargo, el XIX era todavía una época relativamente elegante, donde la belleza se apreciaba hasta el delirio. La nuestra no. El dandi requiere hoy de un valor y un cinismo absoluto porque ya nadie es capaz de apreciar su elegancia. El dandi es el supremo rebelde, el supremo hombre, el supremo aristócrata, ahora que los monjes están a punto de desaparecer.




Los progresistas escriben historias de la belleza, ignorando que la belleza es un valor y por lo tanto no tiene historia: es eterno. Se pueden hacer historias de la manifestación de lo bello, pero no historias de la belleza. 




Quizá sólo Borges hubiera podido escribir una historia de la belleza (tal como escribió una historia de la eternidad). El dandi, consciente de esto, reacciona y se erige como un faro de lo caduco, de lo antiguo, y de lo eterno; en suma: de la tradición, de los cánones. El dandi se convierte en una versión viviente de los valores que el hombre descubrió durante milenios y que el demócrata rechaza. El dandi necesariamente es un reaccionario.

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Vivir con elegancia, aunque sin el burdo fasto de los nuevos ricos, es el ideal del dandi. Por eso la elegancia del dandi es muy sutil: no puede ser exagerada. Lo obvio pertenece al terreno de la vulgaridad.

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La elegancia del dandi, por supuesto, es muy natural, aunque tiene un elemento estudiado. Sin embargo, el supremo arte del dandi está en hacer creer que lo estudiado también es natural. Pocas personas son capaces de lograr este efecto, y la mayoría se ve ridícula intentando alcanzarlo. En suma, el dandi debe ser un maestro en el arte de la sprezzatura.

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La belleza necesita un principio trascendente. En nuestra época, éste ya no existe, en general, sino en una forma desteñida u olvidada. El dandi, empero, necesariamente intuye de manera muy fuerte un principio trascendente. Sin éste, no podría vestir y actuar con la elegancia y la belleza típicas de él. Es más: quizá el dandi es uno de los últimos occidentales en tener contacto con lo Bello.

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“El dandi debe ser un maestro en el arte de la sprezzatura.”

Occidente está agotado porque ha perdido su matriz axiológica: la religión. No se puede apreciar lo bello desde lo secular. Cualquier intento de hacerlo resulta en complicadas teorías autocomplacientes de académicos que no tienen el valor de admitir que sin lo eterno, las categorías estéticas pierden sentido, y sólo se convierten en un vulgar: “me gusta” o “no me gusta”. 


El dandi sin duda es síntoma de este agotamiento, pero también hace parte de una cínica crítica a esta realidad. Crítica, además, de una profundidad mucho mayor que la de aquellos que sólo escriben libros




viernes, 6 de julio de 2012

Prisionero 119.104 de Auschwitz: el hombre que encontró sentido



  Vivió 92 años absolutamente plenos. Pero donde encontró sentido a su existencia, y a la del ser humano, fue en el lugar donde menos imaginó: los campos de exterminio nazis.

  Viktor Frankl, como tantos supervivientes del holcausto nazi, nos dan una permanente lección de coraje, superación y sentido de la vida. Algo que nos recuerda que, tal vez, lo nuestro no sea para tanto.

  Hace un par de días vi la película El niño del pijama a rayas (ya había leído el libro un par de años atrás) y no pude evitar recordar la historia de Viktor Frankl. Fue uno de los más eminentes psicólogos y neurólogos del planeta; ya a los 16 años se carteaba con Freud y a los 20 expuso su teoría de la Logopedia en el Congreso de Psicología de Dusseldorf; fue jefe del Departamento de Neurología del Hospital Rothschild a los 32 años y del Hospital Policlínico a los 38; doctor en Filosofía y profesor invitado en las más prestigiosas universidades europeas y americanas; publicó multitud de libros y artículos, fue alpinista, piloto, caricaturista y un enamorado de las corbatas. Vivió 92 años absolutamente plenos. Pero donde encontró sentido a su existencia, y a la del ser humano, fue en el lugar donde menos imaginó: los campos de exterminio nazis.

  Auschwitz. La noche de Navidad de 1944. A 30 grados bajo cero, sin calefacción, descalzos, en la oscura antesala de la muerte, un puñado de despojos humanos se apiña en un extremo del barracón para escuchar las palabras del prisionero número 119.104. “Pensadlo: estamos ante el desafío de sobrevivir. Podemos hacer una de estas dos cosas: convertir esta experiencia en una victoria o limitarnos a vegetar, dejando de ser personas. Incluso aquí debemos subsistir al cobijo de la esperanza en el futuro; no importa que no esperemos nada de la vida, lo que verdaderamente importa es lo que la vida espera de nosotros. No hay que avergonzarse de nuestras lágrimas, porque demuestran nuestro valor para encararnos con el sufrimiento. Si conoces el porqué de tu existencia, entonces serás capaz de soportar cualquier sufrimiento”.

  Y aún añadió: “La desesperanza puede ser explicada en términos de una ecuación matemática: D = S – P, Sufrimiento sin Propósito. En el momento en que ves un sentido en tu sufrimiento, puedes moldearlo en un logro; puedes convertir la tragedia en un triunfo personal, pero debes saber para qué. Si las personas no pueden encontrar ningún sentido en absoluto a sus vidas, tal ven tengan algo con lo que vivir, pero no tendrán nada por lo que vivir”.

  El prisionero número 119.104 se llamaba y después de padecer el tormento de Auschwitz -donde su madre murió en la cámara de gas- sufrió el de los campos de Kaufering III y de Turkheim -donde fue separado de su esposa, que murió en el de Bergen-Belsen. Y antes sobrevivió a Theresienstadt -donde murió su padre, enfermo de inanición-, campo de exterminio al que fue deportado en septiembre de 1942, cuando era un eminente psiquiatra de 37 años y director del Departamento de Neurología del Hospital Rothschild, único hospital de Viena en el que eran admitidos judíos. El joven Viktor ya había aprendido a sobrevivir al hambre y la pobreza durante la I Guerra Mundial, cuando apenas contaba 9 años. Y durante sus estudios de bachillerato aprendió a interesarse por la realidad del ser humano y a cuestionar la verdad científico-organicista que proclamaba su profesor: “la vida humana no es otra cosa que un proceso de combustión y de oxidación”. “Si es así –lo interpeló Viktor, puesto en pie- ¿cuál es el sentido de la vida humana?”
  
  Años después, ya como uno de los psiquiatras más prestigiosos de su país, Frankl daría respuesta a este interrogante a través de su Logoterapia (tercera escuela de Viena, contrapuesta al Psicoanálisis de Freud y a la Psicología Individual de Adler), según la cual el ser humano halla el sentido de su existencia a través del amor a otros, a través de sus actos de creación y a través de virtudes como la compasión, la valentía o el sentido del humor; o el sufrimiento. Al final, estas tres vías nos llevan a un sentido último en la vida, que no depende de otros, ni de nuestros proyectos ni de nuestra dignidad, sino de Dios, el sentido espiritual de la vida.

  Esta teoría fue el resultado de sus reflexiones y experiencias, propias y ajenas, durante sus años vividos –sobrevividos- bajo el terror nazi. Tras la liberación del campo de Turkheim, el 27 de abril de 1945, Frankl comenzó a buscar un sentido a su propia supervivencia, “el para qué habré quedado vivo”; y por qué unos sobrevivieron y otros no. A finales de ese año, a lo largo de nueve días, fue dictando “entre lágrimas” a tres secretarias del Hospital Policlínico de Viena (donde era jefe del Departamento de Neurología) el testimonio de sus experiencias en los campos de concentración, tomando como referencia docenas de papelitos que había ido rellenando en su cautiverio. “Aquellos que tienen un por qué para vivir, pese a la adversidad, resistirán”, nos dice Frankl. En los campos pudo percibir cómo las personas que tenían esperanzas de reunirse con seres queridos o que profesaban una gran fe, tenían mejores oportunidades que los que habían perdido toda esperanza. La elección dependía de cada uno, pues el ser humano es libre y cada persona elige “si dejarse determinar por las circunstancias o enfrentarse a ellas”. Al final, concluye: “Después de todo, el hombre es ese ser que ha inventado las cámaras de gas de Auschwitz, pero también el que ha entrado en esas cámaras con la cabeza erguida y el Padre Nuestro o el Shema Yisrael en sus labios”.

  El libro se publicó en 1946 bajo el título de El hombre en busca de sentido, destinado a todas las personas que habían sufrido las consecuencias de la guerra, y que a lo largo de 60 años ha dado también esperanza a millones de personas con millones de sufrimientos diferentes. En estos tiempos de vacío y desesperanza será un buen momento para repasar la lección de Viktor Frankl y aplicar su ecuación a la inversa: Esperanza = Sufrimiento con Propósito. Si él encontró sentido al sufrimiento extremo, qué no podremos conseguir nosotros con nuestras pequeñas o grandes tragedias.

 Pepe Álvarez de las Asturias.

jueves, 5 de julio de 2012

Los niños opinan sobre lo que se debe hacer con los asesinos



 
(Dibujo por Wolfgang Carver)

Los adultos hemos manejado las cosas desde siempre, y hemos hecho un gran trabajo para terminar con las guerras, la violencia doméstica y la falta de humor en el mundo. ¿Pero por qué no le damos una oportunidad a los niños y vemos si lo pueden hacer mejor?

Le preguntamos a dos adolescentes y a un niño de nueve años lo que le debería pasar a los asesinos. Sugirieron de todo: marcarlos con un fierro caliente, ponerlos a trabajar con conejos enfermos, hacerlos visitar semanalmente las tumbas de sus víctimas, crucificarlos, encontrar un primo que los quiera...
 
Wolf tiene 17, es autista y evangélico.
Sadie tiene 9, es porrista y gimnasta.
Max tiene 16 y se define como alguien que “tiene una maldad interior”.
VICE: ¿Qué le debería pasar a los asesinos?
Wolf:
 Si alguien es tan malo que puede matar a alguien con fuego, entonces debería ser crucificado. Eso, sólo si son cristianos. Si son ateos, deberían ir a la cárcel y morir de hambre. Pero deben recibir una última oportunidad para ser buenos.
Sadie:
 Si matas una vez, debes recibir otra oportunidad. Pero si matas dos veces, entonces mereces morir.
¿Qué hay del verdugo? Después de matar dos veces, ¿también debe ser ejecutado?
Wolf:
 Pero... es su trabajo.
¿Está bien ser un asesino, pero no matar por un arranque emocional? Sólo tienes que hacerlo a sangre fría.
Wolf:
[suspira]
¿Está bien matar si una autoridad te lo ordena?
Wolf:
No.
Pero eso hace el verdugo.
Wolf:
 Puedes enviar a los asesinos crueles a una isla para que se maten y se mueran de hambre.
Sadie:
 Creo que deberían ir a prisión por cinco años, y cuando salgan, si vuelven a matar, que los encierren para siempre.
¿Qué crees que va a pasar en esos cinco años para que no vuelvan a matar?
Sadie:
 Se darán cuenta de que hicieron algo malo y también sabrán que no quieren regresar [a la cárcel].
Sabes con quién van a pasar eso cinco años, ¿cierto? Otras personas violentas. ¿Las personas violentas te pueden enseñar que matar es malo?
Sadie:
 Si ves a la gente violenta todos los días en prisión vas a pensar: "soy una persona violenta". Y después vas a decir: "las personas violentas terminan en la cárcel, así que si vuelvo a hacer algo violento, voy a terminar aquí de nuevo".
Si todos los días aprenden que son personas violentas, ¿cómo van a conseguir una nueva identidad pacífica?
Sadie:
 Simplemente pueden pensar: "soy diferente a todas estas personas que me rodean".
Hace falta ser una persona muy fuerte para darse cuenta de eso en tales condiciones, y no asumir que el mundo entero es un lugar terrible en el que hay que matar o morir.
Sadie:
 ¿Crees que los deberían soltar a todos?
Definitivamente no. Un gobierno necesita garantizar la seguridad de su gente, y no estás seguro si hay criminales violentos por ahí. Pero una vez que los sacas de la sociedad, creo que necesitas encontrar una forma de hacerlos entender, y enseñarles a ser personas pacíficas. No matas porque crees que es tu mejor opción. Matas porque no sabes controlar tu odio, tu miedo o tu intolerancia. Creo que el trabajo duro les hace bien, trabajar con la tierra o con animales, tener que hacerse cargo de cosas. Quizá así puedan darse cuenta que son personas que dan vida, que son parte de la vida, en lugar de personas que terminan con ella. Wolf: Sí, si alguien necesita mi ayuda, se la daré.
¡Quieres clavarlos a una cruz! ¡Eso o matarlos de hambre!
Wolf:
 Quizá puedo ayudar al asesino primero. Lo puedo llevar a un refugio de animales para que trabaje con conejos. Después de su primer asesinato los llevo al refugio para que puedan ser felices. Felicidad y alegría. Ayudar animales haría que vieran que son buenas personas.
Sadie:
 La gente que mata recibe un premio, y los que son asesinados nada, están muertos.
Pero los muertos están muertos de todas formas. Si puedes hacer que las personas violentas sean pacíficas, entonces proteges a los que todavía viven.
Wolf:
 Dales una oportunidad para ayudar a los animales y convertirse en buenas personas, pero si se emborrachan y vuelven a matar, entonces los crucificas o los matas de hambre.
Sadie:
 Si están así de locos, van a matar a todo mundo. Deberían encerrarlos en un lugar sin cosas que puedan usar para matar. Alguien puede hablar con ellos por un agujero. ¡Puedes darle asistencia médica a los asesinos locos!
Volvamos con eso de premiar a los asesinos: ¿Por qué deben recibir tanta ayuda? ¿Y si un loco me mata?
Sadie:
 Tienen que ir a tu funeral y ver a todos llorando. Después deberían tener que visitar tu tumba todas las semanas.
¡Mantén a mi asesino lejos de mi tumba! ¡Seguro me van a desenterrar para reírse de mis huesos!
Sadie:
No, después de recibir ayuda van a dejar flores y se van a sentir tristes.
Así que crees en la bondad como parte de la naturaleza humana.
Sadie:
 Quizá no todos son buenos, pero todos tienen un poco de bondad adentro; todo depende de si quieren hacer el bien o no.
Cuando un niño está creciendo, y abusan de él y lo atacan, no puede ver la bondad dentro de él ni en los demás, sólo cree en la maldad, ¿qué debería pasar cuando alguien así hace algo malo?
Sadie:
 Debe haber a alguien que le diga que es bueno, que hay bien dentro de sí, para que tenga confianza.
Pero estas manzanas podridas están actuando contra otros desde jóvenes. No son honrados, roban y no puedes contar con ellos, siempre llegan tarde. La gente buena no quiere estar con ellos. ¿Cómo va alguien a amarlos y a mostrarles su cariño?
Sadie:
 Las personas que realmente lo sienten. Quizá alguien bueno que solía ser malo y recibió ayuda, y ahora puede ayudar a que la gente mala vea que no tienen que hacer cosas malas. Puedes encontrar a alguien que realmente crea en ellos, como su primo o algo, que sabe por lo que han pasado, y que sabe que no es una mala persona.
Wolf: O puedes meterlos en una habitación con una familia muy linda.
Sadie: Seguro mataría a toda la familia.
No lo meteríamos con una metralleta.
Sadie:
 A golpes. Los puede matar a golpes.
¿A toda la familia? ¡Qué horror! Max, ¿qué opinas?
Max:
 Soy un gran fan de marcar a las personas con fierros calientes. Los pedófilos y asesinos deberían ser marcados en la cara.
¿Lo estás viendo como una forma de castigarlos por lo que hicieron, para proteger a los inocentes o para rehabilitarlos?
Creo que no todos los que violan o matan pueden ser rehabilitados. Una vez, un niño mató a su hermano por unas tarjetas de Pokemon, lo cual fue bastante estúpido, y creo que eso demuestra que estaba loco. Ese tipo de personas puede ir a rehabilitación y no ser marcada. Pero si alguien sano lo hace, debe ser torturado y marcado por lo que hizo.
¿Los asesinos chiflados se salvan?
Básicamente.
¿Qué hay de los soldados? ¿Cuando un soldado mata, es un asesino?
Completamente. Pero si el gobierno se lo ordena, y mata a otros que intentan matarlo, está bien, sólo hace su trabajo; y no creo que deba ser castigado. Pero los soldados que matan civiles deben ser considerados asesinos.
¿Qué hay de los asesinos a sueldo? Sólo hacen su trabajo. ¿Está bien?
Creo que cualquiera cosa que sirva para hacer una gran película, está bien.



Fuente: Articulo para Vice Beta por Lisa Carver

miércoles, 4 de julio de 2012

Leonid Tishkov: El hombre que encontró la Luna

“Creemos que la Luna no es sólo un pedazo de algo sin vida, una roca volando en círculos alrededor de nosotros. La Luna nos atrae porque nos recuerda a un cuento de hadas, nos atrae su propia naturaleza esencialmente metafórica, mitológica”
-Leonid Tishkov


Imagen: bbc.co.uk


   El artista ruso, Leonid Tishkov, es el creador de un poema visual titulado Luna Privada. Este poema cuenta la historia de un hombre que un día encontró la Luna y decidió quedarse con ella para toda la vida.

El hombre observaba el cielo desde el ático de su casa cuando vio que la Luna se había caído del cielo. Al inicio, ella se escondía del sol en un túnel oscuro y húmedo, y frecuentemente se asustaba por los trenes que pasaban, entonces, sucedió que la Luna visitó la casa del hombre. Éste la envolvió en una manta gruesa, le regaló manzanas de otoño y bebió té con ella. Cuando finalmente la Luna se recuperó, el hombre decidió ponerla en un bote y llevársela a través de un oscuro río a un banco de altura, donde crecen pinos de luna, para regresarla a su lugar de origen, pero no lo consiguió. Pocos minutos después, el hombre desciende al mundo inferior usando la ropa de su difunto padre, para luego regresar al mundo superior iluminando su camino con su Luna Privada.

  Cruzando la frontera entre los dos mundos a través de un estrecho puente, sumergido en un sueño y cuidando de su compañera celestial, el hombre se convirtió en un ser mitológico, transformando su mundo real en un cuento de hadas.

   Leonid Tishkov dijo que el proyecto comenzó en 2003 como una instalación de arte en homenaje al pintor surrealista René Magritte. El proyecto ha pasado por 15 países y en la mayoría de ellos, el Leonid ha colaborado con otros fotógrafos para crear y registrar sus instalaciones. La Luna de Tishkov es un objeto hecho de acrílico iluminado con luces LED por dentro.



Imagen: bbc.co.uk

Imagen: bbc.co.mx

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Imagen: bbc.co.uk

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martes, 3 de julio de 2012

De vuelta y contando


El hombre que calculaba (Síntesis).

  

  Un hombre que iba camino a Bagdad se encuentra con un hombre que repetía constantemente el numero un millón cuatrocientos veinte tres mil setecientos cuarenta y cinco, el hombre intrigado preguntó él porque de la repetición de este numero y el hombre le comenzó a contar su historia que comenzó cuando trabajaba con un rebaño de ovejas y que mientras pastoreaba podía contar cada cosa que miraba en su camino y al ver este su habilidad para los números decidió dedicarse a ser un calculados. El nombre de este personaje era BEREMIZ SAMIR. 

   Beremiz tuvo numerosas aventuras como por ejemplo cuando viajaba se encontró con un grupo de hombres que discutían acerca de la repartición de la herencia que su padre había dejado pero eran 35 camellos entre tres personas y este calculo que era imposible Beremiz dejo satisfecho a los tres f}hombres. 

  Otra vez mientras viajaba se encontró a los hombres mas ricos de Bagdad llamado Salem Nasair a quien le habían robado sus pertenencias y habían matado a sus esclavos y a quien Beremiz dio de comer durante todo el camino y al llegar a Bagdad encontraron a Ibrahim quien le dio dinero para que pagara a Beremiz pero Beremiz encontró un error en la repartición del dinero y rectifico la operación dejando impactados a todos, de esta misma manera resuelve el caso de un de un joyero que debía recibir cierta comisión por ventas. Entre sus aventuras Beremiz se encuentra nuevamente con Salem Nasair y ambos comentan con sus amigos las diversas formas geométricas que podemos encontrar en las cosas.

  Acudieron un día unos hombres a quienes se les tenia que pagar para poder salvar un hostal pero al momento de realizar las reparticiones de los bienes que le correspondían a cada una de las personas la operación era ilógica, pero Beremiz ayudo a resolver este problema dejando impactados a los dueños del Hostal.

  Cada Una de las hazañas de Beremiz nos muestran que todo lo que hacemos tiene solución, lo único es que debemos poner un poco mas de atención a las cosas que tenemos a nuestro alrededor, para pode resolver nuestro problemas de una manera correcta. Beremiz inicia a impartirle clases de matemáticas y aritmética a Telasir, y le explica que las matemáticas son la base de todas las ciencias en el palacio de Iezid.

  Al salir del palacio de Iezid Beremiz le presta gran atención a una cuerda con la que jugaban unos niños y decide examinar los lados y formas de la cuerda. 

  Luego de examinar la cuerda examina las paredes del palacio y los versos que en este se encontraban esculpidos en el y dice que toda persona calcula no importando a que se dedique, puede ser un pintor, un calculador Etc; y al ser elogiado por sus amigos este asocia el significado de la amistad con el concepto de los números amigos, que son aquellos que están ligados por un vinculo como por ejemplo su divisibilidad, y el mensaje que da es: El encanto de la vida depende únicamente de las buenas amistades que cultivamos.
 
  En ese mismo palacio luego de tratar el tema de la interpretación de los versos escritos en las paredes, al salón en donde se encontraba Beremiz entraron unas bailarinas gemelas, a las cuales Beremiz les contó los paletones de sus faldas, entonces hicieron que dejaran de bailar para poder comprobar que Beremiz decía lo correcto, y así fue, y uno de los invitados de la reunión quiso hacer quedar mal a Beremiz diciendo que solamente perdía su tiempo, por que lo que hacia era absurdo, entonces Beremiz le explicó el verdadero significado de las matemáticas diciéndole que las matemáticas tenían como objetivo resolver los problemas, calcular áreas, medir volúmenes, y otras finalidades mas elevadas.
 
  Beremiz descubre el misterio de el cuadro mágico buscándole nuevas soluciones y no quedándose conforme con la solución original, y basándose del cuadro mágico le comenta a sus amigos la historia del ajedrez que se trataba acerca de un rey que en la guerra de su país matan a su hijo y quedando desconsolado, un habitante del pueblo le regala un juego con el cual puede desquitarse y consolarse a la vez, el rey encantado con los resultados del juego le ruega que le pida lo que quiera que el se lo dará entonces el habitante del pueblo le pidió un grano de trigo por la primera casilla del ajedrez dos para la segunda, cuatro para la tercera, ocho para la cuarta y así doblando sucesivamente hasta la sexagésima y ultima casilla del tablero, el rey impactado por su extraña petición le pidió a un calculador que le interpretara la petición y este le dijo que quería decir que lo que el deseaba era una montaña rellena de trigo diez veces mas alta que los montes Himalayas, el rey molesto por semejante petición lo convencido de que pidiera otra cosa m{as sencilla, entonces el habitante del pueblo le respondió que infeliz es aquel que toma sobre sus hombros el compromiso de una deuda cuya magnitud no puede valorar con la tabla de calculo de sus propia inteligencia, esto quiere decir que uno muchas veces al querer exagerar las cosas no mide la magnitud de las cosas que uno dice.

   Un día Beremiz fue a un café en donde había un hombre que se dedicaba a relatar historias y al reconocer a Beremiz el calculador decidió ponerlo a prueba poniéndole un problema matemático que pensó que no lo iba a poder resolver, entonces Beremiz con su gran inteligencia procedió a la resolución del problema donde la respuesta de Beremiz era verídica, de esa manera dejó imputadas a las personas del café que le daban numerosos elogios por gran inteligencia, entonces Beremiz humildemente les contesto: Que una persona es loca cuando se considera sabio y realmente es ignorante, y aconteció a relatarles la historia de una hormiga que de una montaña de azúcar tomo un granito y al llegar a su hormiguero dijo que era un montaña de azúcar, esto se aplica a que uno muchas veces nos apoderamos de insignificantes pedazos de cosas.

  Unos egipcios reconocieron a Beremiz e intentaron nuevamente hacerlo quedar mal preguntándole acerca de los descubrimientos de la matemática hindú, pero Beremiz le contesto que uno de los aportes de la matemática hindú lo podían encontrar en una obra llamada Suba-sutra que contenía numerosas enseñanzas matemáticas, y una de las explicaciones que les dio fue que un triángulo rectángulo podemos hallar dos catetos y una hipotenusa y sobre estos encontramos un cuadrado exacto que al operar su área dan la medida de la figura.
 
La segunda clase de matemática de Talesir se trato acerca de los diferentes sistemas de numeración como lo era el sistema quinario que era cuando las unidades se agrupaban de cinco en cinco, otro de los sistemas fue el romano en donde los números estaban representados por las letras como la L era cincuenta, C era Cien, d era quinientos y M Mil.

En la prisión de Korassan sucedió una gran tragedia, se incendió la cárcel y los prisioneros sufrieron mucho en ese momento y los encargados de la cárcel decidieron disminuir las sentencias de los presos a la mitad de los años que vivieran, pero eso iba a ser muy difícil, porque ellos no sabían cuanto iba a vivir cada uno de los presos; entonces llamaron a Beremiz para que pudiera resolver este problema y lo resolvió por medio de una ecuación.
El príncipe Clusir visitó la ciudad de Bagdad para poder conocer a Beremiz y poder comprobar su inteligencia, Beremiz lo atendió con bastante entusiasmo y orgullo. El príncipe le dió el caso de las perlas que un señor le había heredado a sus hijas y le pidió a Beremiz que resolviera el misterio de cómo había repartido las perlas.

  Luego un hombre llamado Tara-Tir buscaba a Beremiz para jugarle una celada, Beremiz no se daba cuenta de lo que le quería hacer, y del peligro que corría, hasta que le comentaron y comenzó a preocuparse por el daño que le podían hacer. 

  Beremiz fue citado nuevamente en el palacio para platicar con algunos sabios, pero su temor le daba inseguridad, uno de los sabios lo probó haciéndole una pregunta que no era de matemáticas, sino de cultura general y Beremiz la contestó correcta. Otro sabio le preguntó que quién había sido el geometría que se suicidó al mirar al cielo, y Beremiz les dijo que había sido Eratóstenes y les contó la historia. Luego Beremiz les narra una historia del un Chacal y un Tigre que se querían repartir tres bocados de comida, explicándoles que había dividido los tres bocados entre los dos animales y la historia fue aprobada por los sabios.

  Después otra de las historias comentadas por Beremiz fue la de la princesa Dahizé y sus tres prometidos de los cuales debía escoger al más inteligente. La manera era haciéndoles diversas pruebas de lógica las cuáles se las explicó Beremiz, y también fue aprobada. Uno de los sabios con los que comentaba problemas de lógica y matemáticas le dijo que les explicara un problema que se trataba de ocho perlas de las cuales una de estas era más pesada que las
demás; Beremiz haciendo un razonamiento lógico halló la respuesta correcta y los sabios lo halagaron con un bello poema.

  Los sabios le ofrecieron oro y plata para recompensar la sabiduría del calculador pero él no quiso esa oferta, sino el quería casarse con Telassim, la hija del jeque Iezid. Entonces le ofrecieron mejor a dos esclavas, porque no le podían dar a Telassim, pero las esclavas eran mentirosas y para probarlo Beremiz le pregunta a una de ellas el color de sus ojos y mintió, al preguntarle a la otra también mintió; pero Beremiz con un razonamiento adivinó el color de los ojos de las esclavas.

  El jeque Iezid muere en un combate contra los Mongoles. La ciudad de Bagdad es destruida y ahora sólo quedan ruinas. Beremiz se casa con Telassim y se entera que Telassim es cristiana; Beremiz decide dejar las creencias de Mahoma y decide seguir a Cristo con su esposa e hijos.

CONCLUSION:

   Las matemáticas que se estudian en la enseñanza básica tienen contraída una deuda de gratitud con los sabios árabes de la edad media que por medio de la introducción del 0 (ese maldito número que tanto gusta a algunos profesores) facilitaron la creación de los algoritmos (en honor a Al-Waritmi), que no son otra cosa que las reglas que conocemos para efectuar las operaciones y que eran completamente desconocidas por los griegos

  Claro ejemplo de esto es el histórico libro "El hombre que calculaba" de Malbha Taham , donde se plantean problemas matemáticos mediante historias centradas en un viaje por las exóticas tierras árabes. En el caso de ajedrez, tenemos como muestra los problemas relatos de análisis retrogrado presentados por el problemista Raymod Smullyan en Juegos de ajedrez y los misteriosos caballos de Arabia o en Juegos y problemas para Sherlok Holmes. 

  Estos problemas son de una fineza intelectual realmente deslumbrantes, muy difíciles para trabajar con los chicos en la escuela , pero pueden ser pulidos y darlos en los grados superiores y en los grupos más avanzados. Quiero marcar diferencias entre lo que entiendo por relato y cuento en ajedrez.


El Hombre que Calculaba.

  Una obra clásica para quienes tienen afición a las curiosidades de las matemáticas. Se inspira en Beremiz Samir, quien por nacer en Persia estaba condenado a trabajar, vivir y morir como pastor de ovejas. Pero su meticulosidad le deparó un destino mejor. Por miedo a perder alguna y ser, por tal negligencia, severamente castigado, las contaba varias veces al día. Así fue adquiriendo 4  paulatinamente tal habilidad para contar. Un don que lo llevó a vivir una serie de anécdotas  relacionadas con los números.